Signos De La Vida: El Lenguaje y
Las Significaciones Del ADN
Robert Pollack. Rocco, Rio de Janeiro, 1997. 190 pp.
José Geraldo W. Marques
Laboratório de Etnobiologia – Depto. de Ciências Biológicas – Universidade Estadual de Feira de Santana.
Si está correcta la posición epistemológica que sostiene, el funcionamiento de la ciencia desempeñado principalmente por metáforas, el supermetafórico libro de Pollack, publicado originalmente en EE.UU. en 1984, es una contribución única. Bajo este aspecto, el ejercicio que transcurre en todo el libro, o sea el de comparar metafóricamente el ADN a un texto, situarlo en un contexto y anticiparse a la metáfora del palimpsesto genómico, es simplemente genial. Y cuando se trata de metáfora & ciencia, nadie mejor en Brasil que Rui Cerqueira (UFRJ) como asesor, como ha hecho correctamente la editora que publicó entre nosotros la versión portuguesa.
El libro hace parte de la "Coleción Ciencia Actual”, de Editora Rocco, una coleción que se pone a medio camino entre la divulgación y el tecnicismo científicos. Él consigue rellenar bien este requisito: no siendo destinado a expertos en biología molecular, trata del tema de forma rigurosa, pero en busca de un público más amplio, sea entre los académicos interesados en tratamientos interdisciplinares, sea entre laicos científicamente cultos. Es especialmente indicado para estudiantes de nivel universitario de áreas biológicas y biomédicas, pero se debe destacar que no se trata de un libro para quién está empezando, sino para "iniciados". Estos, entre los de la generación más joven, son la grande esperanza del autor para un ajuste de paradigma (en el sentido Khuniano) en el futuro desarrollo de la biología molecular, que, según él, deberá abrirse para la interdisciplinaridad, tanto para convertirse, por la vía del diálogo con la lingüística, parcialmente en una ciencia de comportamiento, cuanto para tornarse, por la vía del diálogo con las Humanidades, una disciplina histórica.
Uno de los puntos fuertes del texto como un todo es exactamente la interdisciplinaridad ejercida por el autor, una prueba sin contestación de que un individuo puede tornarse interdisciplinar, sí, y esto, incluso, sin recurrir a presunciones exhibicionistas de simples erudición. La lingüística, la historia, la hermenéutica, la literatura y hasta la cultura judía (pues el autor es judío) son herramientas complementares que sirven de ancla para seguros paraderos genómicos y es esto que permite una escalada metafórica progresiva, que por veces avanza para una estética libre de poeta sin pérdida de la rigurosidad estética del científico.
Hay metáforas, afirmaciones y analogías realmente poderosas, algunas de ellas capaces de generar luminosos insights . La analogía con el procesador de textos, tema del cuarto capítulo, es un de eses ejemplos. Algunas metáforas y afirmaciones, por su carácter ejemplar y para no traicionar el autor, merecen transcripción. Vea esta afirmación, que se encuentra en la página 159:
"(...) lenguas mantienen grupos de personas genéticamente aisladas (...). Ni mismo las naciones con todo su poderío para demarcar fronteras y hacer guerras, son tan eficientes en mantener separadas las personas".
Y esta (p. 160):
"La capacidad humana para muchas lenguas ha traído consecuencias para el propio genoma que la proporcionó".
Y estas metáforas (p. 145 y p. 54, respectivamente):
"El ADN y la proteína tienen gramática y sintaxis, e (en ellas) ya podemos encontrar también errores tipográficos, duplas significaciones, sinónimos y otras sutilezas".
"El genoma humano es un texto, pero no un texto sagrado".
El texto (en el caso, el del libro) es una producción premapeamiento del genoma humano. En él, luego, mismo considerando la velocidad con que genómicas y otras ómicas prosperan, hay anacronismos. Dos de las adhesiones del autor, comunes a la época de la escrita, han sufrido estremecimientos con el tiempo. La primera es sobre la expectativa exagerada cuanto a un número de genes que el genoma humano tiene, pues él llega a hablar en un mínimo de 400.000 (p. 90), cuando la realidad reveló menos de 25.000! La segunda es sobre la necesidad de la busca de diversidad biológica intraespecífica, siendo él enfático cuanto a buscarse el mapeamiento de genomas humanos , una tarea que sería plural y no se restringiría a la singular busca de lo que él llama de apenas una versión genómica . En el caso, ha prevalecido la singularidad, una vez que la tentativa de Cavalli-Sforza y equipo sobre la investigación de la diversidade del genoma humano, infelizmente, no logró éxito. El capítulo final del libro, que tiene como título "Entre la Física y la História: El Nuevo Paradgma de la Biologia", trata exactamente, de forma apasionada y apasionante, de la diversidad humana, no se limitando a los aspectos biológicos, pero también a los aspectos culturales y a las interrelaciones entre ambos, sobretodo en los aspectos lingüísticos. Su defensa de la importancia de la pluralidad representada por los pueblos indígenas es brillante. En la página 163 encontramos como sigue: "Cuando los biólogos moleculares aceptaren la importancia central de se preservar y estudiar la diversidad de los genomas (...) se darán cuenta de la necesidad de evitar la destrucción de los pueblos y lenguas indígenas. (...) Un pueblo indígena que se pierde significa que una porción de la biblioteca completa de esbozos de genomas (...) nunca más podrá ser recuperada".
El autor tiene autoridad para hablar sobre el tema a que se propone, pues fue colaborador de James Watson en Cold Spring Harbor Laboratory durante varios anos. Mismo con esa autoridad, sin embargo, algunos temas parecen tratados con alguna falta de precisión. Tal quizás sea el caso de las comparaciones entre Síndrome de Down y Mal de Alzheimer y de la afirmación sobre daltonismo, tratandolo en el singular. Otros aparentan reflejar más de opinión personal del autor, a ejemplo del trato que él presenta a la relación entre genoma y homosexualidad: al hacerlo, parece ignorar las polémicas alrededor del tema.
Pero él habla (escribe!) con una autoridad sin contestación, principalmente cuando su texto refleja e invita el lector (en la realidad, intima!) a la reflexión, no solamente sobre cuestiones técnicas, pero principalmente sobre cuestiones éticas. Los transgénicos no quedan inocentes, muy por lo contrario. Algunas experiencias reales y posibles con el genoma humano son, por veces, presentadas en negro y blanco: aterrorizantes como el la verdad lo son. La mercantilización de la vida derivada de eses experimentos y de otras descubiertas relacionadas a las ómicas recibe el tratamiento crítico que bien merece.
El libro es, de esa forma, importante, un texto necesario al contexto científico y social que aún persiste - y que por cierto persistirá por bastante tiempo - mismo después de las sorpresas subsecuentes al mapeamiento del genoma humano. En la forma, empero, en que él se presenta a los lectores brasileños, hay varios sin embargos . La traducción perceptiblemente traiciona el pensamiento del autor en varios pasajes, además de pecar por imprecisiones terminoloógicas y de generar pasajes absolutamente nonsense . Hay errores que escaparon a la revisión: algunos de concordancia gramatical dificultan la comprensión de ciertos pasajes; otros, hasta mismo de fecha (como es el caso del que sitúa Lewontin en 1892! p. 150), contribuyen para una aparente descontextualización. La presentación gráfica, por su vez, no es de las mejores. Considerada, todavía, su importancia y su potencial para tornarse una referencia clásica, bien que haría sentido una edición que superase eses estorbos actuales.
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mayo 2005 |
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